
Hoy, contemplando el mar. Visitaste mi mente, solo por un segundo. Y me e dado cuenta, de que pienso en ti la mayoría del tiempo. Cuando tú, ni me recuerdas. Me e echo una promesa, y es abandonarte en un lugar abandonado, en una parte abandonada de mi imaginación. Dejarte tirado. Para poder intentar ser feliz, a tu costa.
Al estar nadando, volviste a aparecer. Con tu sonrisa irónica. Con tu mirada desoladora, que a mi me dejaba muerto del dolor. El agua se llevó todos tus detalles, que para mí siempre fueron perfectos. Se los llevó en un barco, que terminaba desapareciendo al horizonte.
Al estar el viento, llevándose tú aroma. Pensé en si te volvía a ver. No quise repasar ese tema, ¿Por qué? Por que no quiero ni querré verte en mucho tiempo, hasta que cuando te encuentre, me pregunte quien eres. Lancé en una caracola al mar mi deseo de tenerte. Y desde entonces, hasta ahora, ese deseo ha desaparecido. Pero el amor, siempre vuelve, y eso no lo puedo cambiar. Enterré en la arena nuestros momentos mas bonitos, con la idea de que no volverian a pasarse por mi cabeza. El pasado es pasado, y esta ahí para hacernos reflexionar sobre lo que hicimos, lo que le hice a tu existencia. Aunque no quiera siempre estas, y estarás en aquella playa, que yo inventé. Con pequeños trozos de tu recuerdo.
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